Published On: septiembre 27, 2023

Imagen: César Hernández Regal

Juan José García-Ripoll es un reconocido físico cuántico, investigador titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y cofundador de la startup Inspiration-Q. Su valiosa contribución en los primeros diseños de simuladores y computadoras cuánticas utilizando átomos ultrafríos, iones atrapados y circuitos cuánticos superconductores, lo han consolidado como una figura destacada en el ámbito de las tecnologías cuánticas.

Sin embargo, su influencia se extiende más allá. En la actualidad, Juan José coordina importantes grupos y redes de investigación cuántica en España, como el Quantum Information and Foundations Group (Quinfog), la Red Española de Información Cuántica y Tecnologías Cuántica (RITCE) y la Plataforma de Tecnologías Cuánticas del CSIC, QTEP. Esto se suma a su rol de coordinador del equipo de Quantum Spain dedicado a la investigación y desarrollo de nuevos algoritmos cuánticos.

En su tiempo libre, Juan José encuentra la armonía tocando guitarra, practicando deportes, sumergiéndose en el mundo de la literatura, los idiomas y los viajes.

Has tenido una carrera destacada en el campo de las tecnologías cuánticas. ¿Qué te inspiró inicialmente a dedicarte a esta área de investigación?

Mi tesis doctoral versó sobre el estudio y control de átomos ultrafríos y condensados de Bose-Einstein. En 2001 fue, junto con los iones atrapados, una de las primeras “tecnologías cuánticas”, en el sentido de experimentos perfectamente controlados que se usaban para realizar simulación cuántica. En ese año comencé mi postdoctorado, en el cual tuve la suerte de poder trabajar en el grupo del reconocido físico español Ignacio Cirac. Esta experiencia resultó fundamental para la creación de este campo. Juntos desarrollamos más ideas de simulación cuántica, así como algunas propuestas para computación cuántica ultrarrápida con iones atrapados. No se puede decir por tanto que me dedicase a esta área de investigación; más bien, esta área de investigación creció alrededor del trabajo que realicé durante mi doctorado y mi postdoctorado en Munich.

¿Cómo evaluarías la situación actual de la computación cuántica en España? En tu opinión, ¿cuáles son los desafíos más importantes en esta materia?

España tiene un déficit de investigación experimental muy serio, que surge de un entorno financiador que no apoya muy bien áreas emergentes y jóvenes investigadores con gran potencial. Este es un de los problemas que hace que hoy en día tengamos muy pocos laboratorios capaces de conducir experimentos de tecnologías cuánticas y aún menos capaces de construir un ordenador cuántico. Por otro lado, esta carencia experimental se complementa con un fuerte talento investigador teórico, con un gran potencial para contribuir a otros aspectos más teóricos de la computación cuántica, donde también hay desafíos importantes, como encontrar algoritmos heurísticos con una ventaja práctica sobre la computación tradicional, o, al contrario, desarrollar nuevos algoritmos clásicos que se nutran de lo que aprendemos programando y estudiando los ordenadores cuánticos.

¿Cuál consideras que es el elemento diferenciador de Quantum Spain en comparación a otros proyectos de computación cuántica?

Un elemento diferenciador es la transversalidad del proyecto, que involucra casi a la totalidad del ecosistema académico de información y computación cuántica, y su aproximación doble al hardware y al software. Espero que esto sirva para potenciar colaboraciones y explorar sinergias entre los aspectos más fundamentales de la computación cuántica y otros más aplicados.

¿Nos podrías explicar cuáles son los objetivos del paquete de trabajo que coordinas en Quantum Spain? ¿De qué manera contribuirán al proyecto?

Junto con Román Orús y Maia Vergniori del DIPC, coordinamos un gran paquete de trabajo que explora la creación de software cuántico en el sentido más amplio. Esto incluye tanto construir auténticas librerías para la solución de problemas específicos, motivados por industria o por la investigación, como avanzar en el conocimiento fundamental de cómo y por qué un ordenador puede alcanzar ventajas cuánticas. Se trata de un “melting pot” de ideas muy interdisciplinares con un equipo de grupos de investigación excelente, repartido en múltiples universidades y centros de investigación.

¿Qué consejo darías a los jóvenes científicos que están interesados en seguir una carrera en el campo de la computación cuántica?

La computación cuántica es aún un área de investigación. Esto no es malo, pero implica que no existen soluciones “de corta y pega” y que abordar problemas concretos involucra aprender mucho de muy diferentes fuentes: ciencias de la computación, programación, computación cuántica, información cuántica… No es fácil, requiere una mentalidad abierta y una gran capacidad de trabajo y aprendizaje, pero el resultado es muy excitante, perfiles con una gran amplitud de miras y una estupenda capacidad para resolver problemas muy complejos.

Fuera de tu carrera científica, sabemos que tienes intereses como la música, los deportes, la lectura y los viajes. ¿Cómo encuentras tiempo para mantener un equilibrio entre tu vida personal y profesional?

Sí, bueno, yo mismo me pregunto si tengo un equilibrio adecuado. La carrera académica es un entorno muy dado a crear períodos de estrés donde el trabajo parece dominarlo todo, especialmente cuando se gestionan grandes equipos, pero es bueno mantener un pequeño refugio en hobbies e intereses completamente ortogonales a la ciencia. Personalmente también me inspira mucho ver cómo las nuevas generaciones de investigadores tienen un mayor talento para buscar y cuidar este equilibrio.